Cuando una frase perdura en el tiempo es porque es una verdad absoluta, un primer principio.
¿Sí?
No lo creo.
Una frase no perdura por ser verdad, lo hace porque la sociedad se ha sentido identificada con ella y la ha ido repitiendo.
Insisto, no por ser real, sino por ser funcional: cultural y socialmente cómoda.
“Más vale malo conocido que bueno por conocer” es mentira.
De hecho, es directamente absurda.
Lo cierto es que al ser humano no le gusta el riesgo. Lo evitamos porque supone una amenaza. No nos gusta el cambio, somos seres de rutina.
Somos capaces de convivir con el día a día, llevar la rutina a un espacio gris y adaptarnos. La adaptabilidad está en nuestro ADN, pero hay que justificar ese miedo al cambio.
Y para eso usamos frases como esta.
Me encuentro ahora en una fase personal de cambio, de todo o nada. De mantener una situación cómoda con la “vida resuelta”, pero sintiéndome estancado personal y profesionalmente, o…