Simple, adorable y completo. Y un ejemplo de cómo no hacerlo.
22 de febrero de 2025
Has estudiado un mercado y descubierto un segmento de clientes potenciales desatendidos.
Crees que existe para estos una necesidad no resuelta por la que estarían dispuestos a pagar.
Por ahora es una hipótesis, así que toca validarla…
¿Siguiente paso? Hacer un MVP.
Ya sabes, el producto mínimo viable. Y con ello, buscas recoger un feedback.
¿El problema? He visto grandes empresas lanzar un MVP con una hipótesis a validar y con un producto y funcionalidad principal que no funciona y que no prueba nada.
Y si no pruebas la hipótesis y la necesidad de tu cliente, no aprendes. Y si no aprendes, no sirve de nada tu MVP.
Y este error es muy común. Mucho más de lo que imaginas.
Por eso hoy voy a hablar de cómo hacer un buen MVP.
Y, con el permiso del gran Jason Cohen, voy a introducir el concepto del SLC para hacerlo.